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Simbolismo y dialéctica de Federico García Lorca

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Todo el poemario de Lorca -lo dijo él mismo- es contradictorio, paradógico, condimentado de contrastes: La luz de la poesía es la contradicción [...] La poesía no quiere adeptos, sino amantes, por eso pone ramas de zarzamora y erizos de vidrio para que se hieran por su amor las manos que la buscan. Un moderno diría que es maniqueo y simplista, como si el número dos, las dos Córdobas, fuera deleznable y no uno de los ejercios más lúcidos de dialéctica lírica:

Por las ramas del laurel
vi dos palomas oscuras,
la una era de sol
y la otra era de luna.
La una era la otra
y las dos eran ninguna.


La contradicción de los opuestos (luna y sol, gitanos y guardia civil, carne y cuchillo, noche y dia) es una metáfora de la vida, que en Lorca exige siempre la negación de una figura simétrica, frente a la cual el poeta no permanece neutral, sino que toma partido: él está con la luna, con los gitanos, con la carne y, naturalmente, con la noche íntima.

La contradicción está también en la forma. Aparentemente, por ejemplo en el Romancero gitano estamos en presencia de un poemario popular, folklórico, tradicional, donde Lorca relata sucesos dramáticos en verso romance, sin duda el más típico de la poesía española. Pero en realidad Lorca nos introduce en un mundo intelectualmente rebuscado, en un bosque anegado de símbolos, culto hasta el extremo de incorporar las últimas innovaciones de la vanguardia artística europea. Lo reconoció él mismo: El Romancero gitano no es un libro popular, aunque lo sean algunos de sus temas. Sólo son populares algunos versos míos, pero sólo en minoría [...] la mayor parte de mi obra no puede serlo, aunque lo parezca por su tema, porque es un arte, no diré aristocrático, pero sí depurado, con una visión y una técnica que contradicen la simple espontaneidad de lo popular.

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Federico García Lorca

Biografía de Federico García Lorca.

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1898-1936

1898- El 5 de junio nace Federico García Lorca en Fuente Vaqueros, provincia de Granada, hijo de Federico García Rodríguez y Vicenta Lorca Romero. Será el mayor de cuatro hermanos: Francisco, Concha e Isabel.

1908- Pasa unos meses en Almería, donde comienza sus estudios de bachillerato.
Primeros estudios de música.

1909- se traslada con su familia a vivir a Granada.

1915-1917- Estudios de Filosofía y Letras y de Derecho en la Universidad de Granada.
Amistad con el núcleo intelectual granadino (Melchor Fernández Almagro, Miguel Pizarro, Manuel Ángeles Ortiz, Ismael G. de la Serna, Angel Barrios…)

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HISTORIA DEL HABLA ANDALUZA

.-La ideologización de la Historia.

iberia_09001La Historia no es una ciencia. Es muy difícil que el historiador se sustraiga a su ideología y sea totalmente subjetivo. Y si esta ideologización pasa hoy con todos los medios de comunicación que existen y con las posibilidades de contrastación de las fuentes, imaginemos entonces las visiones subjetivas y las manipulaciones ideológicas que había en épocas como la Edad Media. En el caso del historiador de la lengua tampoco escapa a esta ideologización. Y eso es lo que ha pasado con la Hª del andaluz, que al ser estudiado desde una óptica castellana se ha perseguido todo aquello que fuese bien para la tesis final que se mantiene, que no es otra que el andaluz es un dialecto del Castellano o una forma diferente de hablar el español como sostienen los filólogos más “andalucistas” porque hay otros que no contemplan ni eso, sino que creen que el andaluz es un castellano mal hablado. Y no crean que esta postura es defendida desde fuera de Andalucía pues un filólogo granadino como Gregorio Salvador, que fue ayudante de Manuel Alvar en la confección del Atlas lingüístico de Andalucía llegó a declarar, rizando el rizo, que “hablar de dialecto andaluz es de imbéciles” declaraciones hechas a Diario-16 de Andalucía el jueves 6 de marzo de 1997 durante los mismos días que se celebraba el I congreso del habla andaluza.

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BLAS INFANTE PÉREZ (padre de la patria Andaluza)

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BLAS INFANTE PÉREZ

Manuel Ruiz Romero

El reconocido con el decimonónico y libertador título americanista de Padre de la Patria Andaluza, tanto por el Parlamento de Andalucía (abril de 1983), como por el Congreso de los Diputados (noviembre de 2002), nació en la localidad malacitana de Casares el 5 de julio de 1885.

De padres humildes, cursa sus primeros estudios en el internado del colegio de los Escolapios en Archidona examinándose por libre en los Instituto de Cabra y Málaga. A estos primeros años fuera de su casa y a sus recuerdos de niño, irían para siempre asociada su sensibilidad ante un mundo jornalero que le impacta en sus formas y por su insuficiente calidad de vida.

Ya en 1905 ingresa en la Universidad de Derecho de Granada donde obtiene la licenciatura con brillantes resultados para, posteriormente, acceder a una carrera notarial que le depara su primer destino en Cantillana (Sevilla) allá por el año 1910. Será en esta localidad donde toma contacto, de la mano de Antonio Albendín, con el georgismo, corriente económica asociada al socialismo utópico que defendía el valor del trabajo por encima del precio de la propiedad. En la primera etapa de su vida, esta tesis impregnará a un Blas Infante deseoso de buscar soluciones al problema de la tierra que viene observando a lo largo de toda su vida, en paralelo, a la toma de contacto que mantiene con el Ateneo de Sevilla como significativo centro cultural de la época. 

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Rahô dialertalê i ortografíâ en tehtô andaluzê

lletres1 Rahô dialertalê i ortografíâ en tehtô andaluzê

Francisco García Duarte
Gorka Redondo Lanzas
Barcelona, agohto, 2006

Resumen

Este trabajo tiene como objetivo compilar muestras de un conjunto abundante de textos literarios, escritos por diversos autores, que recogen, en mayor o menor medida, los rasgos dialectales del andaluz. El corpus de datos conseguido nos va a servir para valorar la multitud de soluciones gráficas encontradas en ellos, las tentativas de elaboración de unas mínimas normas ortográficas adecuadas a nuestra variedad lingüística, así como una somera valoración de la posible utilidad de los textos, en tanto que fuente de información de diferentes rasgos gramaticales del andaluz.

1. UN POCO DE HISTORIA.

1.1 Introducción.

Todos sabemos que la tendencia de la filología española actual, salvo excepciones, ha terminado por conducir a los principales estudiosos a negar que exista algo que podamos llamar “andaluz”. Antes había sido dialecto, luego habla, conjunto de hablas, “acento” particular limitado a la (defectuosa) pronunciación de los fonemas de la lengua castellana y, finalmente, “español hablado en Andalucía”. Sin embargo, no han sido pocos los eruditos que han discutido sobre esta cuestión, desde el s. XVI en adelante1, ni precisamente escasos los filólogos que se han licenciado, doctorado y accedido a una cátedra a base de llenar estanterías con enjundiosos ensayos en torno, curiosamente, a “eso que no existe”. Más aún, así como los romanos cultos se escandalizaban ante las numerosas “deturpaciones” del latín vulgar –entiéndase el hablado por la masa plebeya- y los enseñantes acabaron por redactar largas y sabrosas listas de incorrecciones (como el famoso Appendix Probi, cuando ya no había remedio), así también son muy numerosas las referencias a la muy poco pura lengua de Andalucía y a todo tipo de rasgos relacionados con esta supuesta desidia idiomática andaluza. El fenómeno admonitorio, necesario, al parecer, alcanza el siglo XXI, pero ya no se acusa a los andaluces de padecer ningún defecto físico 2 que les impediría articular las palabras “como Dios manda”, sino que se cimenta en la teoría de que nuestra competencia lingüística deja mucho que desear, o sea, es “muy recortada” 3; luego, la deficiencia sería mental.

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ESCRIBIR EN ANDALUZ

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“El lenguaje andaluz tiene sonidos los cuales no pueden ser expresados en letras castellanas”.

“Tal vez hoy alguien se ocupe en la tarea de reconstruir un alfabeto andaluz”. 

Las palabras de Blas Infante golpeaban las conciencias de los nacionalistas andaluces que se propusieron en 1990 seguir las teorías del Padre de la Patria Andaluza. Hubiera sido más fácil de haber contado con la aquiescencia de las autoridades, la colaboración de las universidades y el trabajo de los intelectuales andaluces, pero tanto unos como otros, instalados en “la verdad”, desprecian ocuparse del andaluz manteniéndonos adormecidos con un alienamiento cultural que nos impide evolucionar y provoca un complejo de inferioridad que no tiene razón de ser. Esa realidad, (con sus justas y reconocidas excepciones) que ya Blas Infante constató en su tiempo, obliga a que ahora, al igual que entonces, sean personas ajenas a la cultura oficial y a las disciplinas universitarias las que asuman la tarea de investigar nuestra identidad. 

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